Sobre los objetos

Imagináos por un momento que el ser humano no fuese antropomórfico. O sea, que no tuviese forma humana. Que el ser humano careciera de manos, extremidades, que se alimentase por una especie de ósmosis a través de la piel y se moviese adheriéndose a las superficies, tipo Spiderman.
El ejercicio de abstracción que os propongo ahora es mayor: imagináos como sería el mundo a su alrededor.
Todo cambiaría repentinamente, los edificios dejarían de ser así, las ciudades, carreteras, aceras, cambiarían drásticamente. Los objetos de uso cotidiano: muebles, sofás, utensilios diarios serían prácticamente irreconocibles.

En gran medida, cada nuevo objeto diseñado ha de tener siempre presente el carácter antropomórfico del ser humano, incluso a costa de su utilidad.

El antropomorfismo es un lastre para el diseño.

El fin último de cada objeto es el no-objeto. Del objeto es deseable que desaparezca su componente material y que sólo permanezca su componente útil. Pensemos en un reloj. Un reloj eficaz sería el no-reloj. Si el fin del reloj es que el individuo sepa la hora, ésta debería proyectarse mentalmente sobre el usuario, o hacérsela saber de forma instantánea, sin barreras materiales.
Esto no sucede con objetos artísticos o decorativos (una estatua, un cuadro, un árbol de navidad) ya que su fin último es la belleza o el adorno.

Los relojes convencionales aparte de la esfera, el mecanismo, tienen una pulsera para adaptarse a nuestra extremidad superior. Y sin duda sería completamente distinto si el ser humano careciera de brazos.
El caso de los televisores es aún peor. Su diseño ni siquiera está justificado por motivos antropomórficos, sino por limitaciones técnicas. Y donde sólo debería haber una imagen, etérea, inmaterial, hay un horrendo cubo de plástico.

Naturalmente la ciencia va en la dirección de eliminar estos lastres, ahí tenemos la investigación en cuanto a imágenes de proyección holográfica. Algunos avances ya se han hecho hace tiempo, como es el caso de las puertas automáticas con sensor de movimiento.

Y es que las puertas y ventanas siempre me inspiran los mismos pensamientos cuando las observo. Fijáos en la puerta de vuestra habitación. Es un panel que impide el acceso, o lo limita. De él cuelga un manubrio inútil, la manilla o el picaporte que activa el mecanismo de apertura y cierre.
Veo ese manubrio ahí colgando, inerte, y no se puede entender su presencia sin una mano trémula agarrándolo.
Es como si estuviese esperando unos dedos invisibles que lo rodeasen y lo girasen.

Los objetos pueden llegar a ser antropomórficamente morbosos. Un sofá en la habitación en semi-penumbra es un receptáculo esperando amoldarse a un cuerpo lánguido que no existe. Inútil y vacío.

Ahí están los objetos esperando a un ser humano que los signifique.

Donde más manifiesta es esta sensación morbosa es cuando entro en una tienda de ropa. No puedo evitar ver esas hileras de camisetas, como un ejército de fantasmas, esperando a ser rellenadas por cuerpos calientes. Es como un cementerio sin cadáveres.

Las camisetas, con esos orificios para nuestras extremidades, como los pantalones, tubulares para encajar nuestras piernas, ofrecen un paisaje desolador cuando se les despoja de su palpitante relleno.
Seguro que todo el mundo piensa esto cuando entra a una tienda de ropa, y no se dedica a seguir el ritmo de la música pop y decir "¡mira qué cosa más mona! ¡y qué barato!".

Los objetos tal como los conocemos desaparecerán a medio plazo gracias al desarrollo tecnológico y a los avances en investigación de materiales. O al menos, eso espero.

(Continuará...)

Comentarios:

[oZaR] el 26/6/2005 - 18:14

El humano, a diferencia de los demás animales, adapta su entorno a él, y no él al entorno. Así somos.

Filósofo de cafetería barata el 4/9/2006 - 09:46

La adaptación es eso:
Se produce una alteración o bien en el medio o bien en el organismo y en base a ella se busca de nuevo un equilibrio, la estabilidad. Es cierto que somos el único animal que modifica el medio adaptándolo al organismo y no al revés, sin embargo, el orden de los factores no altera el producto, pues el resultado es el mismo, el cambio, la diferencia la nueva situación el nuevo equilibrio: la evolución.
Si algún homínido perdido no hubiera diseñado un objeto para emplearlo en lugar de sus manos, no habríamos llegado al hombre actual, ese que ahora modifica su medio.
En cuanto a los objetos y su adaptación al hombre...Forma parte de la magia de la imperfección. ¿Qué sería de nosotros si todas las funciones de los objetos hasta ahora diseñados, consiguieran ser implícitos en las capacidades humanas?La tristeza se apoderaría de nosotros, ya no tendrían sentido los objetos como las tijeras,pues poseeríamos el poder de cortar con nuestras manos, pero ... más triste todavía: NO HABR?A TIJERAS PARA ZURDOS, mierda! para una vez que pensamos en la anomalía del organismo y adaptamos el medio a ella...
Conclusión; Es genial ser imperfecto.

Pero muy barata el 4/9/2006 - 09:52

En cuanto al significado de las cosas...Aplico el concepto de GRAMATICALIDAD:"Soy lo que para otros significo" a mayor escala en la naturaleza y al resto de objetos y vida.
Todo lo que no ha significado nada para otros a desaparecido, puesto que no es necesario, llámalo selección natural o llámalo como te de la real gana, pero si la hormiga no desempeñara una función necesaria en ninguna cadena trófica o en ningún sistema, se habrían extinguido. Del mismo modo los objetos cobran sentido cuando el contexto los signifique.
Una para tí significa tubería porque la utilizas como tal, para la ardilla significa casa porque la utiliza como tal... que triste dios mio que me estoy durmiendo y no se ni lo que escribo. Bueno; dejaré para otro momento estas tonterías y cuando tenga fuerzas para hacerlas respetables volveré a escribir.

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